Cuento

Erase una vez un día gris de esos de llovizna, esa que cala hasta los huesos y que te humedece el corazón entre escalofríos. Puede que hiciera frío o tal vez era ella que parecía un iceberg en su mente. Tarde era cuando ella se acercó aquel chico taciturno y con sonrisa malvada, le soltó sin rodeos – ¿En que piensas? clavándole intensamente la mirada. El pensó que tía más rara… pero agachó la cabeza y con la media sonrisa que le devolvió, le respondió – pues no sé… en nada ¿…? Y ella con ceño fruncido y cara de desconcierto le dijo – ¿Nada? ¿Cómo se puede pensar en nada? eso no es posible… Él con calma desmedida contestó – si se puede. Ella musitó – no. Y él conteniendo la rabia le replicó – si se puede… porque te pienso a ti y tu eres mi nada. Ella se quedó sin palabras y por no tener palabras este cuento se acabó, las perdices hambrientas se comieron el final feliz.

by_luis7

8 respuestas a “Cuento

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s